miércoles, 29 de julio de 2015

Si no soy más que un cuerpo
que al llegar ya hace
su cuenta regresiva
para volver a irse,
¿Vale la pena que esté yo escribiendo acá?
¿Alguien siquiera me leerá?
Algún día dejaré de ser -dejaré de estar-
algún día me iré -y ya no seré más-
¿Entonces vale la pena tanto dolor?
¿vale algo agonizar?
¿vale la pena tener la piel deshidratada
de tanto llorar?
La respuesta a todo es no.
Si cuando caiga el precipicio
ya nada tendrá significado
y no seré más la que fuí.
Me perderé en el tiempo.
No existirán las palabras.
Ya me habré ido.


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