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Correspondido a medias.

Año 2012. Gabriela era una jovencita bastante diferente a las demás. Cursaba el quinto año de la secundaria y a sus 16 años todavía no pensaba ni en chicos, ni en fiestas. Amaba pasar sus fines de semana leyendo, escribiendo, escuchando música... inventando en su cabeza historias que pudieran sacarla de su triste realidad un rato. Era muy solitaria. En el colegio sólo tenía una amiga, que lamentablemente justo ese año había repetido. Su amiga pronto haría nuevas amistades y la suya con ella la dejaría relegada a un costado. Gabi no era particularmente de esas chicas que te cruzás y te la quedás mirando. Por el contrario, siempre la encontrabas mirando al piso, por un lado porque se sentía fea y además porque no le gustaba escuchar los comentarios hirientes de sus compañeros al pasar. Fue ese año donde entró Facu como el chico nuevo del curso. Era alto, rubio y de ojos claros. Tocaba la guitarra y muy pronto se haría uno de los chicos más queridos del aula. Más de una estaba embobada y atrás de él. Pero él, no se si por ser un buen ejemplo de cómo son los hombres de virgo o porque simplemente ellas no le atraían, no prestaba atención a todas esas señales que diariamente le daban estas chicas. Fue por mayo o junio cuando Gabi empezó a notar ciertas actitudes de parte de él hacia ella. Se la quedaba mirando un largo rato cuando las otras chicas del curso no estaban cerca, murmuraba de lejos con los amigos, le hablaba por facebook por las noches, pero nunca, nunca, se animaba a acercarse. "Típico de virgo" se decía a sí misma. Los días de clases pasaban, y el único motivo que tenía ella para ir al colegio era para verlo a él. De lejos, ella sentada adelante de todo, y él último en la fila. Ella sola, sin nadie con quien hablar. Él, con un montón de amigos. De pronto la cosa empezó a tomar otra dimensión, cuando las compañeras de curso de Gabi que estaban locas por Facu, empezaron a criticarla por detrás sin razón. No tan por detrás porque ella se enteraba, veía como la miraban distinto. Se habían enterado porque Facu les dijo. Se le reían a él cuando Gabi pasaba cerca, como diciendo "jaja, te gusta ella. La que no vale nada, la que no es como nosotros"

Un día el compañero de banco de Facu, Nico, se lo confirmó a Gabi. "Sí, le parecés linda. Y no sabés la bronca que tienen las otras..." le dijo. Esa confirmación para ella fue darle sentido a todo. Más tarde Nico le diría a Facu, "Si te parece linda, porqué no te acercás? hablale" le insistía él. Pero Facundo nunca, pero nunca, se acercaría a hablarle. Ella sabía bien porqué. A él le daba verguenza, o inseguridad, o las dos cosas. Prefería ser aceptado en ese grupito de chicas antes que acercarse a hablarle. No arruinaría su reputación por una don nadie. Ella, romántica como pocas, sentía que era un amor correspondido a medias. Se miraban cuando nadie lo notaba, ella lo miraba sonreír, él la miraba sonreír. Eran cómplices de gustarse en secreto, y éso a ella la ilusionaba. Sentía que lo tenía cerca, que él de alguna forma era suyo. Llegaba a su casa y pasaba horas en twitter esperando que él twitteara algo, esperaba que se conectara a facebook para publicar algo en ese momento y asegurarse que él lo viera. Él una vez puso a la venta su celular viejo y ella se lo compró, sólo para verlo una única vez fuera del horario de clases. Facu tímido e indiferente, le entregó el celular rápido para irse enseguida. Ella quedó en shock, creyendo que él aprovecharía esa oportunidad para al menos, decirle algo. Pero no, y se volvió a su casa con el corazón roto, triste y encima con un celular que no usaría nunca.
Las clases terminaron, ella se cambió de colegio y él se puso de novio con una conocida de su barrio. Sus compañeras dejarían al fin de molestarlo. La relación con esa chica no duraría mucho y él nunca más volvería a ponerse de novio. Mientras tanto Gabi, pasaría por más de una decepción amorosa en los próximos años.

Año 2017.  Pasaron ya cinco años de la última vez que Gabi lo vio a él. Puedo asegurar que ella ya no era la misma chica del secundario. Estaba estudiando lo que siempre había soñado, al fin tenía el autoestima que siempre había anhelado y por primera vez en su vida se sentía hermosa. Era una tarde de enero, y Gabi y su amiga Kathy habían salido a tomar algo. Atrás habían quedado los malos recuerdos que en alguna parte de su cerebro aún estaban. Fue en pleno centro de la ciudad cuando se cruzaron con él. Si, Facundo. Su primer amor, su amor correspondido a medias, ese chico que nunca se había arriesgado ni a decirle hola. Había mucha gente caminando y se vieron de frente. Él paró en seco, se la quedó mirando y le sonrió. Acto seguido se acercó,  la saludó con un beso en el cachete, le volvió a sonreír y ambos siguieron su camino para lados contrarios. Gabi se rió de los nervios mientras caminaba, no entendiendo muy bien la situación que acababa de pasar. Su amiga le pregunta, "epa, quien era ese?" y las dos ríen. A la noche ella se conecta a facebook y decide entrar a su muro. Se da cuenta de que Facu está soltero. Decide mandarle un mensaje del estilo "Que increíble haberte cruzado después de cinco años. Que andes bien, un beso". Se lo manda por varias razones, una porque ya no era más esa nena tímida que había sido en el colegio, y otra porque ya lo habia superado al punto de que un visto o una cortada de rostro por primera vez, no le afectarían. A diferencia de lo que ella pensó, él le contestó. "Si! que lindo haberte cruzado. Cómo estás?". Su panza empezó a sentir revolotear unas mariposas extrañas, mariposas parecidas a las que ya había sentido una vez por él. Siguieron hablando, hasta que él en un momento la invita a salir. No hace falta decir que era lo que Gabi más había esperado en todos sus años de adolescencia. Era lo que había soñado tantas veces. Ahora ese sueño estaba frente a sus ojos, y se había hecho realidad. Pero a diferencia de lo que cualquiera esté pensando, ella decidió no responder ese mensaje.
Se recostó en su cama, puso bien fuerte "Enchanted" de Taylor Swift, esa canción con la que tantas veces había imaginado un futuro con Facu y por primera vez, no lloró.
No podía volverse a enamorar de lo que ya una vez tanto amó...

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